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Zona de Strikes: Edgard López entre los grandes infielders pinoleros

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Vicente Padilla, zona de strikes, beisbol

Cuando Bayardo Dávila dejó de hacer magia en el shortstop a mediados de 1995, Jorge Luis Avellán tomó la estafeta y cumplió de manera eficiente. Sin embargo, dos años más tarde vino Edgard López y resultó muy vistoso y elegante, y además, preciso en su desempeño.

Fue en 1998, cuando Edgard saltó a un plano estelar. “Tenés que verlo. Este es otro jugador”, me dijo Noel Areas, mánager del equipo nica en el Mundial de Italia. El rivense venía de prenderle fuego a Haarlem, Holanda y durante el torneo la Semana del Beisbol.

López había bateado .632 (19-12) con dos triples y tres remolques en cinco partidos. Había brillado más que todos los cubanos como Linares, Kindelán o Pachecho. Y para probar su consistencia, hizo lo mismo en Italia, durante el Mundial de ese mismo 1998.

Además de atrapar todo lo que se movía con su guante y hacerlo con ritmo y clase, el sureño bateó con furia y resumió promedio de .452 (42-19) con 12 anotadas y diez remolques. Resultó el mejor torpedero del torneo. Quedó en e equipo Todos Estrellas.

Edgard rompió el dominio cubano en el infield del equipo All Star: Juan Manrique (C), Loidel Chapelli (1B), Antonio Pacheco (2B) y Omar Linares (3B). En las paradas cortas estaba el pinolero, que además terminó como colíder en hits conectados.

Y pese a que no todos los torneos fueron como Italia 1998, siempre quedó constancia de la calidad de López, uno de los torpedero más grandes surgidos aquí, pese a ser un segunda base natural y en la posición en la que posiblemente alcanzó su mayor nivel de eficiencia.

Precisamente jugando la segunda base dio sus primeros pasos en el beisbol nacional en 1992, cuando apareció como menor en el equipo de Rivas y resumió un tímido .254, antes de subir a .365 en 1993 (285-104) en una gran labor, que nos insinuó lo que haría después.

Luego vendría una enorme carrera de 23 años, solo alterada en 1995 al firmar con los Bravos de Atlanta, quienes lo pusieron en segunda base en 36 de los 38 juegos en que participó y terminó con .214 (117-25), antes de quedar libre por razones de carácter disciplinario.

Pero aquí sí disfrutamos de una gran carrera que terminó con .327 de promedio, sumó 1,556 hits, con 77 jonrones y 245 robos. En 16 ocasiones bateó sobre los .300 y fue líder de bateo en el 2005 con .402 (117-47) en una liga reducida a 32 partidos.

Además de militar en Rivas, López también pasó por los Búfalos, por los Leones donde hizo época junto a Luis Pestana, haciendo estragos con los doble plays, militó en Chinandega y el Bóer, etapa en la que fue considerado el mejor jugador del país, antes de volver a Rivas.

En el 2000, luego de brillar en el Premundial de Panamá, fue firmado de nuevo por los Yanquis a sus 25 años, pero el experimento no caminó mucho y luego regresó de nuevo a brillar en la liga de nuestro país, dándole forma a una carrera, que nunca entró en declive.

Edgard, quien se retiró en el 20015, pese a batear .346, ganó diversos lideratos en robos, carreras anotadas y dobles conectados, pero sobre todo, dejó huellas de una gran carrera en la que mezcló eficiencia y elegancia con gran precisión. En segundo o el shortstop, fue siempre una autoridad.

Cuando se hable de los grandes infielders pinoleros, Edgard estará en la conversación.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR 


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